17/5/13

Future

I keep waking up in middle of the night.


                                                I can’t sleep.


                                The future is coming.


                                                                  And I’m afraid of it.                                                                 


                                                   What will happen?


                   I don’t know.


                                   No one knows.


Wake up.


(the future is here)

5/5/13

(...)

Tal vez no conozcas o entiendas el lenguaje, los ritos y las creencias de otros pueblos, pero todos seguimos siendo parte del gran pueblo de la humanidad.

"La raza y la cultura no se llevan en la sangre o en la historia.
Se llevan en el alma."
North Wind

26/4/13

Biblias, mentas y jabones.

¿Qué esconden los hoteles tras las biblias en los cajones y las mentas sobre las almohadas? ¿Tras los jabones de cortesía y las toallas dobladas de formas curiosas? Porque un hotel que se respete tiene biblias en los cajones de la mesa de noche, jabones en el baño y una mucama que carga consigo mentas y conocimientos de origami.

Dicen que es por buena voluntad. No por nada son de cortesía.

Cortésmente nos gritan en la cara que debemos bañarnos y que tenemos mal aliento. No nos dan la oportunidad de tener una excusa para molestar a la recepcionista o al mesero con nuestra halitosis o lucir nuestro cabello grasoso en los camastros alrededor de la alberca. Nos quitan el placer de dejar el baño diario necesario para la convivencia cotidiana de oficina a la que estamos acostumbrados y el lujo de dejar que nuestras palabras reflejen nuestra adicción al tabaco y a la comida encebollada.

Jabones y mentas que, con una fachada de detalle, evitan que nos sintamos a nuestras anchas, que nos olvidemos de la rutina diaria y que disfrutemos de nuestra humanidad tal como es: apestosa. Porque, ¿Cuándo se ha sabido de un animal que busque oler a rosas simplemente porque su aroma animal no es agradable? Al contrario, el aroma es el arma más poderosa, la manera perfecta de marcar un territorio o un lugar en la manada. Hemos perdido el poder del aroma. Ahora nuestras narices se han vuelto fácilmente impresionables y que se aterran con cualquier olor penetrante.

No sólo nos exhortan a olvidar nuestra animalidad, también nos invitan a comportarnos con decencia. Biblias que nos vigilan desde su cómodo compartimiento cuadrangular, o algunas son más directas, juzgándonos desde la superficie del buró. Un recordatorio subliminal pero profundo de que estamos siendo observados constantemente por aquél al que llaman Dios y que todo puede ser y será usado en nuestra contra a la hora del Juicio Final. Tenemos derecho a permanecer callados y a raya. O tal vez es una manera de atraer a clientes sumamente religiosos, diciéndoles al oído “no necesitas cargar el libro, nosotros te lo proporcionamos”. Una manera de consentir a fanáticos y llamarlos a dormir santamente, con las manos sobre las cobijas, en ese hotel en particular.

Sin embargo, salta la pregunta por su clara obviedad. ¿Por qué biblias y no el Corán? ¿Por qué el claro favoritismo hacia los católicos, excluyendo por completo a las demás religiones? O si fuese el Corán ¿Porqué el Corán y no la biblia? No pueden poner todos los libros y símbolos de cada una de las religiones, sin embargo se dignan a poner sólo uno, dando un portazo en la cara a todas las demás. ¿A caso se desarrollan en las playas caribeñas nuevas Cruzadas y evangelizaciones? ¿Será una grandiosa y bien planeada estrategia de marketing?

Coronando nuestra ahora auto-asumida y resignada necesidad de comportarnos con propiedad ante Dios y los hombres, finalmente nos recuerdan nuestra falta de habilidad para doblar toallas. Que, podrá parecer una nimiedad, ya que no tiene nada de malo no saber doblar toallas, o servilletas, o la ropa, o cocinar u otras tantas cosas que podrán no ser importantes para la vida, pero seguramente nos servirían para impresionar a otra persona, ya sea la persona que buscamos cortejar o nuestros familiares.

Un ganso de algodón que nos echa en cara las pequeñas habilidades inútiles pero bellas que no tenemos. Eso que podríamos convertir en un maravilloso regalo de cumpleaños o un detalle memorable. Un perro blanco que nos ladra que nunca le sacaremos una sonrisa doblando servilletas a aquella mujer sentada en la barra o a nuestro hijo de seis años.

Así sea, intentando huir de nuestra tan adjudicada vida diaria yendo a lugares distantes sólo para sumergirnos hasta el fondo de nuestra sociedad y sus cánones. Así sea, siendo bombardeados con mensajes subliminales hasta en la intimidad del baño, sólo para que no nos vayamos a salir del corral.

O… tal vez sólo son jabones y toallas para olvidadizos, caramelos para los niños y biblias por si acaso…

27/12/12

Adelanto: Crónicas de un Mapache, primer cap.

Jajajá... ¿Qué dijeron? "Chido, a ver que tal está quedando"

Pues neeeeeel!!!

Feliz día de los inocentes m'ijos!

18/11/12

Sobre el arte y los artistas


… músico soy, músico seré…

Qué es un músico, me pregunto. Algunos dirán que es aquel que toca algún instrumento, otros dirán que es aquel que tiene un papel que, avalado por una escuela, dice que estudió tantos años y que, efectivamente, es un músico; algunos otros dirán que es aquel que se presenta en público, o que al menos toca más allá de lo básico. Sin embargo, yo me sigo preguntando, ¿Qué, o mejor dicho, quién; es un músico?

¿Acaso soy yo un músico? Tomando en cuenta que llevo desde ya hace muchas primaveras tocando en público más allá de lo básico. Además, sé tocar al menos 3 instrumentos casi a la perfección y se hacer sonar otros 5 o 6. Sin embargo, no tengo un papel que diga “Este cabrón es un músico”.

O también, ¿Soy un pintor? Porque he pintado varios cuadros, además de que puedo decir que estudié unos años pintura. Pero tampoco tengo un papel que lo pruebe.

O actor, ya que más de dos veces he estado en un escenario, haciendo de algún personaje. También he hecho “clown” y performances improvisados.

Es más, ¿Soy un escritor? Cuento con más de 200 textos ya escritos, la mayoría publicados de manera independiente en ese tan querido espacio mío, otros tantos han sido expuestos, calificados y hasta discutidos. Es más, esto mismo es producto de mi habilidad para plasmar ideas “en papel”.

Pero, aquí viene un detalle que habrá que aclarar antes de continuar escribiendo. Pintor, actor, escritor, aviador, corredor, nadador, senador, trovador, constructor, cobrador, asador, elevador, comedor… Esas palabras dan más la idea de alguien (o algo) que practica una actividad, así pues, escritor es el que escribe como corredor el que corre y elevador la máquina que eleva. Por tanto, escritor soy y pintor fui, sí, sin embargo en este momento me refiero más a “literato”, “actuarato” y “pinterato” (a falta de palabras en el español que lo definan).

Entonces, ¿Soy músico, pinterato, actuarato y literato o no?

La respuesta es simple: Depende de ti. Ese título es otorgado por el público. Lo que es innegable es que soy escritor, actor, pintor y “musicor” (otra palabra que le hace falta al español) cuando escribo, actúo, pinto o hago música, sin embargo, lo músico, pinterato, actuarato y literato es responsabilidad de los otros. Esto es porque ese “ato” va con el peso y la etiqueta del arte. Un músico (musicato) es aquel que hace de la música un arte.

Y aquí viene el meollo del asunto: ¿QUÉ ES EL ARTE? Oh, pregunta milenaria. Pero a mí me gusta intentar contestar las peguntas milenarias.

El arte, según yo, se compone de tres cosas: Técnica, idea y emoción. Si algo cumple con esas tres cosas, PARA MÍ, es arte. ¿Y cómo saber si algo cumple o no con estos puntos?

La Técnica, eso es simple. Si alguien ejecuta una canción, pinta un cuadro, esculpe un torso, escribe un libro, etc.; de una manera “adecuada”, se puede decir que tiene Técnica. Pero no solamente es que sea adecuada, sino que también cuenta la dificultad o lo innovador, porque pintar un punto rojo no tiene mucha dificultad y es difícil hacerlo mal.

La Idea. Qué es lo que se quiere dar a entender con una obra. Este punto es el más complicado de cumplir, ya que muchas veces es bastante complejo entender realmente o al menos formarnos una idea de a dónde apunta el artista. Pero incluso una idea completamente errada cuenta, el punto es que intentemos entender, no que entendamos. Este punto es más difícil de cubrir en la pintura y la música.

Finalmente, la Emoción. Si la obra causa alguna emoción o sentimiento, entonces el tercer punto está cubierto. Risa, tristeza, incluso asco o miedo, lo que sea. Este punto es mucho más difícil de cubrir en la escultura y la escritura.

Quedará entendido que para mi muchas de las cosas que se exhiben en los museos de arte moderno o contemporáneo que simplemente consisten en objetos apilados o manchas de pintura, para mí no son arte. Esto porque, podrá tener técnica, pero simplemente no me viene ninguna idea de lo que se intenta transmitir y la verdad no me causa nada. O tal vez si me cause algo, pero la idea normalmente falta. Sin embargo, tal vez alguien sí entienda o al menos crea hacerlo, y por tanto, para esa otra persona, sí sea arte.

O con lo que escribo. Yo lo considero arte, no sólo porque la modestia no es mi fuerte, si no porque creo tener técnica, entiendo a la perfección lo que quiero dar a entender y todo lo que escribo lo hago con un estado de ánimo especial. Pero tal vez otra persona que lo lea no entienda nada o no le saque ni la más mínima sonrisa y para esa persona esto sea nada más que las tonterías de un aficionado.

Así que el que sea o no un artista depende completamente de aquel que lee lo que escribo, escuche lo que toco, admire lo que pinto o asista a donde actúe. Y que el que algo sea o no arte es completamente subjetivo y completamente personal.

Y nada más, para que conste, la Gioconda de Da Vinci y el David de Miguel Ángel, no son arte para mí. Pese a quién le pese.

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