¿Cómo enfrentar...
...un presente que no ofrece certezas...
...y un futuro sin promesas?
Todo lo que no querías saber sobre un mapache y su truculenta existencia terrenal
Bienvenidos a este pequeño espacio donde relato un poco de mi vida, pensamientos, reflexiones, escritos y una que otra cosa extraña.
Están cordialmente invitados a leer, comentar o simplemente pasar el rato.
Esa sensación de vértigo...
...al experimentar el presente...
...y ser conscientes...
...de que es lo único que existe...
...ni pasado, ni futuro...
...solo un presente que se esfuma...
...y que así como surge...
...regresa a la infinita oscuridad.
Ahí a dónde todos iremos un día.
Al profundo silencio de la eternidad.
Seremos sombras.
Pero hoy.
Somos.
Este es un poema y es una anécdota. Es un poema que no sabía que iba a escribir; que no sabía que iba a querer recitar; que recité y nadie oyó, pero que, de un modo extraño, terminaron escuchando todos.
Hoy cumplo 30, tercer piso, quién diría. Quién diría que hoy, justo hoy, estaría aquí donde estoy, con ustedes, amables extraños.
Un viaje que inició hoy por la mañana, de hace una triada de décadas, un viaje que casi no inicia, encuentra hoy una nueva puerta.
Salud pues, queridos compañeros, compañeras, que en esta noche, quién diría, tuvimos el gusto de juntarnos.
Cuando encontré la nueva lista y me di cuenta de que era 11 me emocioné.
¡Excelente! -me dije a mí mismo- puedo retomar exactamente donde lo dejé el año pasado y escribir el 12.
Descargué la lista y comencé a idear e imaginar qué escribiría por los siguientes días.
Demonios, los últimos días no estaré presente para publicar -pensé- No importa, llevo una libreta y los subo después.
En eso estaba, con la ilusión de volver a intentarlo, de continuar, de lograrlo este año.
Y, oh, sorpresa, ya es 13.
Que duro, que duro,
estar entre la espada y la pared,
elegir entre dos dolores.
El tuyo o el mío.
Pero, ya no.
Ya no quiero elegir que me duela,
por más que la elección sea igual de dolorsa.
Igual lo elijo, aunque te duela.
Aunque igual me duela.
Que terrible, vivir en el terror constante.
Perseguido por los demonios del pasado.
Huyendo de los miedos del futuro.
Soportando los temores del presente.
Que terrible, no ver la luz.
La oscuridad permanente, que no abraza, sino que oprime.
El frío intenso, que no alivia, sino que paraliza.
El silencio profundo, que no calma, sino que juzga.
Pero, ¿Y si todo es solo una ilusión?
Telarañas acumuladas a lo largo de los meses.
Óxido que descansa en la superficie.
Polvo del tiempo pasado.
Sedimentos del ayer, que ocultan lo que había detrás, antes.
Sólo queda recuperar el espacio perdido.
Las memorias enterradas.
Las vidas pasadas.
Recordar y vivir.
Volver al inicio.
Vuela.
Cae al vacío.
¿Hasta cuándo te seguirás aferrando a pasados que ya fueron o futuros que podrían ser?
Suéltalos
Cae al vacío
Acabo de tener una triste revelación
Hay quienes no tienen a quién contarle que tuvieron pesadillas
Nunca me sentí más solo que cuando me di cuenta que había cosas que no podía platicar con nadie.
Que había cosas que sólo a mí me tocaba resolver.
Que había pozos de los que nadie me iba a ayudar a salir.
No porque no quisieran, sino porque no podían hacer nada.
Y si no hay nadie, confío que hallaré luz en la soledad
El cazador se sabe vulnerable, eso le da la ventaja.
Por eso caza, para no ser cazado.
En un mundo donde todos somos ovejas, hay algunas que se disfrazan de lobos.
Las cosas van mal y seguro se acercan muchos problemas
Confío en que todo estará bien
¿Y si no?
Confío en que sabré resolver lo que se presente o encontraré la manera de hacerlo
¿Y si no?
Confío en que habrá alguien a mi lado que me ayude
¿Y si no?
Confío que, al menos, alguien me acompañe
¿Y si no?
Confío en que hallaré luz en la soledad
¿Y si no?
Ya no habrá problemas.
Dicen
que todo tiene solución excepto la muerte, pero la muerte no es un problema que
haya que solucionar
North Wind
-Se me están acabando las cosas a las cuales agarrarme-
-Tal vez ese es tu error, seguir queriendo agarrarte de algo. Tal vez sea tiempo de que saltes al vacío-
A
veces
pareciera...
...que el caminar hacia el futuro...
es
cómo
retornar
al
pasado.
El espectador, mientras ve la obra desarrollarse, sólo puede sentir impotencia. Sufre por la empatía que siente con los actores, y lo peor es que no tiene la posibilidad de ayudarles. Desearía estar ahí, viviéndolo, porque al menos así sentiría que está intentando algo, que está haciendo, pero desde su butaca, sólo ve, se retuerce, se estremece, sufre e intenta convencerse de que no puede hacer nada más que mirar y callar, esperando que, si algún actor le dirige la palabra pidiéndole ayuda directamente, sea capaz de hacer algo, de ayudarle.
Podría voltear la mirada, podría salirse del teatro, pero está ahí, sabiendo que el público es importante para los actores, que es parte de algo más grande y que no puede irse insensiblemente. La obra está ahí y seguirá con o sin quien la mire, así que decide estar, acompañar, deseando lo mejor, viendo, escuchando. Quisiera arrancarse el corazón y no sentir, pero no puede. Ve y calla, no está en posición de decir o hacer.
Pero ¿Y si es parte de la obra sin saberlo? Tal vez los actores son a la vez los espectadores que le ven desde el escenario. Tal vez alguien, desde algún palco del teatro, le ve viendo y reaccionando al acto. No lo sabe, pero al menos se siente tan exhausto como si hubiera estado bajo los reflectores y, quien sabe, es posible que lo esté sin saberlo o sin quererlo saber.
La luz se cubre de nubes, disminuye, se achica, pero no se apaga. La luz ahí queda, iluminando débilmente, adivinándose tras la niebla y el humo, esperando tiempos mejores para brillar de nuevo.
Ya vendrán.
Para tenerte te tengo que extrañar...
...ya el tiempo lo dirá.
...no regresé.
Razones no faltan...
...ni para aquello ni para esto.
No debiste...
...pero igual lo hiciste.
¿Hubiera sido mejor o peor?
...ya el tiempo lo dirá.