18/2/20

Resistencia al cambio

Inercia dicen los físicos. La materia se niega a ponerse en movimiento, cambiar de dirección o velocidad. Es física pura y también procesos de la mente. Neofobia, como las ratas. Miedo a lo nuevo, a lo desconocido, de ahí nuestro miedo a la muerte. No a morir, sino a lo que hay (¿hay?) después.

Pero el cambio es vida. Evolución, adaptación, crecimiento. El cambio es movimiento, descubrimiento y posibilidades. Lo que no se mueve, se estanca, se enlama, se oxida y se enmohece. No crece, muere. La muerte es eso, el no cambio, lo estático, la versión final y acabada de lo que uno pudo ser o no ser.

No hay que resistir el cambio, hay que abrir puertas, ventanas y hasta agujeros en los muros si es necesario para salir y explorar.
Pajarillo, no te resistas. Vuela lejos, abandona una vez más la jaula que con tanto esmero has construido y cómodamente has habitado. Cambia de paisajes, colores y sonidos. Quien sabe que encontrarás detrás de la siguiente colina, más allá del bosque, atravesando los mares. 

Rompe las cadenas que tú solo te has puesto, has un giro en la trama, cambia de camino, salta del tren y corre por la pradera. Ocupa ese empuje, esa inercia, para llegar lejos, más lejos, en otra dirección, allá donde no conoces, allá donde no has estado.

Vuela pajarillo, vuela una vez más a lo desconocido.

4/1/20

Reloj de manecillas [La generación del Apocalipsis IV]

Se sugiere leer performáticamente.

Ahora que inicia (o no…) una nueva década, pareciera como si de pronto me hubiera hecho consciente del paso del tiempo. No tanto como si no estuviera al tanto de que se hace de noche, que a cierta hora hay que despertar o salir y que la comida debe estar en la estufa por unos minutos; sino el paso del tiempo en un sentido un poco más filosófico (¿filosófico?), en tanto cambio, en tanto motor del movimiento, aquello que permite que las cosas pasen (¿O es que el tiempo pasa porque pasan cosas?)

(Breve paréntesis: leyendo una novela [La Montaña Mágica de Thomas Mann] encontré una hermosa reflexión sobre el tiempo que, tristemente, cada vez aplica menos en nuestra época [aunque retomaré esto más adelante]. El libro fue escrito a principios del siglo XX, cuando los relojes de manecilla eran la norma y desde ahí se plantea que, en tanto se medía el tiempo a partir del movimiento de las manecillas, en realidad, medíamos el tiempo no en sí mismo, sino a través del espacio y la distancia recorrida por las manecillas en éste. A su vez, cuando algo queda lejos, pero no sabemos exactamente qué tanto, solemos decir que está a cierto tiempo de distancia. Así, medimos el tiempo en distancia y la distancia en tiempo. Espacio-Tiempo. Thomas Mann seguro habrá estado al tanto de los postulados de la Relatividad General)

El tiempo trae consigo cambios, cambios pequeños y cambios profundos, coyunturas, rupturas, revoluciones… Y el siglo XX fue uno de los más complejos en ese sentido.

Durante ese siglo, la generación de nuestros bisabuelos (asumamos que todos somos millenials, y que nacimos entre la década de los ochenta y noventa) y la generación de nuestros abuelos tuvieron un quiebre jamás antes visto en la historia de la humanidad. La revolución tecnológica sumada a la revolución del pensamiento, ideológica y política desatada en occidente tras las guerras mundiales implicó que, de pronto, todo aquel modo de vida que nuestros bisabuelos habían construido a partir de lo que sus padres (y los padres de sus padres, y los padres de los padres de sus padres) les habían enseñado, colapsó de pronto. No es que no hubiera habido cambios radicales o revoluciones antes, pero es que lo que sucedió a mediados del siglo XX fue un cataclismo. Absolutamente todo se derrumbó. Los discursos, las ideologías, las ideas, todo se puso en duda (he ahí la posmodernidad).

Nuestros abuelos entonces se dedicaron a destruir lo que los bisabuelos habían propuesto, ese mundo desapareció y surgió uno nuevo, basado en nuevos ideales, nuevos objetivos, nuevas prácticas. Ahí nacen nuestros padres, nacen en el mundo nuevo, el mundo ideal y de abundancia del Estado de Bienestar, el mundo donde todo era posible al haberse roto las cadenas del pasado. De pronto nace una sociedad ávida de consumir, de generar dinero y riqueza, de excesos, de libertad total. Pulvericen el tradicionalismo, muerte a lo conservador, revolución sexual, drogas, punk y psicodelia, Andy Warhol, arte contemporáneo, performance, un mundo en Technicolor. Pero a su vez hay un mundo conservador, un mundo con el ideal del progreso material (pero ya no social), superación personal, éxito individual, millonarios, tener trabajo, casa, auto y familia, ser el mejor, competitividad. Surreal, pero funcionaba.

(Tal vez por esa misma surrealidad, esa época sigue siendo la predilecta para ambientar las películas de cine de arte…)

A partir de ahí, durante unas cuantas décadas se modeló un mundo cuya más grande maldición es que convenció a la humanidad de que no existen otras posibilidades fuera de él, que no se puede “vivir bien” si no es con trabajo, con casa, con dinero, con objetos, electrodomésticos, comida enlatada… Hasta para mí, pecando de honesto, si bien escribo y si bien racionalmente sé que “vivir bien” es una idea totalmente arbitraria, no me concibo viviendo de otra manera…

Sin embargo, ahora que poco a poco a nosotros nos está tocando hacernos cargo del mundo, nos estamos empezando a dar cuenta de que no podemos continuar con aquel camino que trazaron nuestros abuelos y siguieron nuestros padres. Aquel mundo ideal que en que ellos crecieron y que creyeron que sería el mejor para nosotros y que nos educaron en función de él, para alcanzarlo, para lograrlo. Ese mundo, de pronto, se erige (o más bien se hunde) como un precipicio, como el fin del camino.

Locura. Incertidumbre. Soledad. Violencia. Destrucción. Extinción. Muerte.

Pareciera que aquel mundo ideal no era más que la espiral al infierno, como si fuéramos adictos a la heroína. El camino no es camino.

(Pero esto no es para culpabilizar ni señalar. Los que nos precedieron de verdad creyeron en ese futuro, es el futuro que se construyeron al ver como se desmoronaba su presente, al destruir a martillazos y con bombas atómicas su pasado. Por un momento, por dos generaciones, ese mundo era el mayor logro, la posibilidad de libertad y felicidad para todos. Lo habíamos conseguido como especie, la cúspide… pero el brillo era demasiado y no lograron ver que ese destello era más bien un tren a toda velocidad a punto de arrollarlos. No es su culpa. No es culpa de nadie. Tener esperanza en un futuro mejor cuando el mundo acaba de ser destruido es lo más sensato. Ser educados para vivir en la utopía y actuar en consecuencia es comprensible. No, no es culpa de nadie. Estamos aprendiendo como especie.)

A nosotros nos están cediendo poco a poco las riendas de un caballo desbocado. El problema es que lo que nos dejaron se ha empezado a revelar como un espejismo y, detrás de él, siguen las ruinas de aquel mundo destruido hace más de sesenta años. El cataclismo fue tan brutal, la desesperación tal, que llevó a aquellos a alucinar, a negarse a ver, a enloquecer, y educaron a sus hijos dentro de esa alucinación histérica multicolor. Pero en nuestro caso, se ha empezado a desvanecer, develando el horror que siempre se mantuvo en el fondo. Se acabó el viaje, de regreso al mundo real.

Vemos como de pronto hay una enorme necesidad de pasado, de regresar a aquel mundo que nuestros abuelos demolieron. El retorno a lo orgánico, a lo natural, a lo artesanal. ¡Y de pronto, en nuestros celulares podemos poner un reloj de manecillas y medir el tiempo a través del espacio, rechazando los relojes digitales que, en su momento eran el gran logro, la democratización de la medida del tiempo al evitar el tener que interpretar la disposición de las manecillas en tiempo transcurrido y solo leer números! ¡Retornamos al pasado, rechazando el presente utópico! ¡Es simplemente glorioso en todo el sentido de la palabra!

Es que el mundo se destruyó (porque queramos o no, sin romanticismos, occidente controla el mundo desde hace unos cuantos siglos) y le tomó a la humanidad dos generaciones empezar a salir del estupor y plantearse realmente qué demonios hay que hacer ahora. Pero, por si fuera poco, ha pasado tanto tiempo que reconstruir aquel pasado es imposible. En nuestra alucinación colectiva hicimos tantas cosas que es imposible retroceder. Aceleramos tanto para huir del horror lo más rápido posible que ahora no podemos frenar. Ahora todo cambia en un abrir y cerrar de ojos, todo es tan veloz que ha perdido definición, las formas se mezclan, nada es claro, todo es todo, interconexión total.

¡Y es que hasta desapareció la idea de que la humanidad es la especie superior! Ahora nos estamos dando cuenta de nuestra irrelevancia frente al cosmos. Somos un animal más en esta nave espacial que se mueve a velocidades inconcebibles a través de distancias inimaginables a la que llamamos Tierra.

Entonces nos agarramos de lo que sea, para dar un poco de sentido a lo que nos rodea. Los likes en Facebook, las reproducciones en YouTube, las fiestas a las que hemos ido, lo que no hacemos, lo que no apoyamos, lo que compramos, lo que tenemos, lo que aparentamos. Porque nada es claro, nada tiene un valor preciso ni permanente, pero de algo nos tenemos que agarrar, aunque sea efímero, aunque sea irrelevante, pero nos da un poco de certeza, de cotidianidad, un lugar en un universo cada vez más amplio.

Pero a pesar de todo, hay quienes siguen corriendo locamente hacia un “arriba y adelante” que cada vez se ve más y más imposible, lejano… Y es que no es que ya hayamos despertado del sueño, sino que a penas estamos abriendo los ojos. Estamos aún medio dormidos, pidiendo cinco minutos más. Pero es inevitable que, finalmente, esas ultimas trazas de ensoñación de difuminen y nos dejen tumbados, con los ojos cerrados, rehusándonos a abrirlos, pero sin más remedio que aceptar que todo fue un viaje onírico (o psicotrópico) y que tenemos que ponernos a trabajar, ahora sí, en construir (en tanto reconstruir es una imposibilidad) una nueva realidad.

¿Cuándo terminaremos de despertar? La distancia es larga, el camino por recorrer extenso, y no sabemos qué tanto, al grado que sólo lo podemos medir en el tiempo que nos va a tomar hacerlo… entonces, ¿Cuántos años, cuantas generaciones se necesitarán? No lo sé. Espero que no tardemos tanto y que colonizar Marte (porque va a pasar) no sea otro paso en nuestro delirio y deseo irrefrenable de escapar de la aterradora incertidumbre.

Y cuando el reloj despertador de manecillas sonó, el Apocalipsis seguía ahí.

11/12/19

Violencia

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                .

25/10/19

Escribir por escribir

Hoy quiero escribir, pero no sé sobre qué. Aunque eso realmente no importa, al fin y al cabo lo único que quiero es escribir.

Escribir por escribir, como cuando uno sale a caminar por caminar, sin rumbo definido, sólo hacia adelante y hacia donde "algo" nos indique la ruta a seguir.

En esos paseos uno puede andar aquellos senderos conocidos o encontrar nuevos. También puede encontrar sorpresas y situaciones inesperadas.

Quien sabe, tal vez si sigo escribiendo por escribir, así como cuando uno camina por caminar, encuentre algo sorprendente de manera fortuita, una vía inexplorada, o simplemente de un paseo por lugares familiares.

Al final, no importa qué encuentre, porque así como se sale a caminar sólo por el placer de caminar, así hoy yo escribo sólo por el placer de escribir...

Escrito originalmente en papel el 22/10/19

13/10/19

"iTunes" en random VI

Play y…

Last living souls – Gorillaz

Pues… heme aquí escribiendo una vez más en este estilo. La última vez que lo hice fue allá por el 2016… 14 de junio para ser exactos. ¡Tres años!

Leo lo que escribí aquel junio y me sorprende cuanto ha pasado en esos tres años. Tantas, tantas cosas…

Terminé mi carrera, pero aún no me titulo…

Tango – Romeo Scaccia

Llevo desde el 2017 dando clases y estoy profundamente satisfecho con hacerlo. Creo que nunca consideré realmente la opción de ser profesor, y ahora que lo soy me parece de lo más increíble. He aprendido tantísimo siendo profesor (muchísimo más que como alumno), no sólo sobre las materias que doy, sino sobre responsabilidad y sobre el lugar que quiero tener en el mundo.

Encontré un lugar donde puedo verdaderamente impulsar un cambio, pequeño tal vez, pero el invitar a la reflexión a otras personas, aunque sea sólo una, es muchísimo, porque los grandes cambios inician así, con una idea o un ideal.

Sea como sea, creo que estoy evadiendo the whole point de estar escribiendo esto y estar escribiendo así.

En estos años que han pasado, me di cuenta lo mucho que me sirve escribir, tanto por mi ocupación como por salud. Escribir es mi escape. Hay quienes pintan, quienes tocan, quienes hacen deporte. Yo escribo. Escribo lo que tengo en la cabeza y en el corazón.

Little Star – Kora

Y ¿Qué es lo que tengo en el corazón?... no sabría como explicarlo. O sí sé, pero no quiero. Quiero y no quiero.

Es como un hueco que me absorbe. Una idea, un pensamiento que me consume desde hace días (tal vez más de los que quiero admitir o me doy cuenta). Pero se ha vuelto cada vez más invasivo.

Como hiedra que hubiera estado creciendo en una esquina y que ahora es imposible no verla, aunque no quiera, esperando el momento para decir “Hey, aquí estoy y no me puedes ignorar por más tiempo”.

Y no obstante quisiera (y no quisiera) ignorarla. Por un lado, me duele, por otro me emociona, también me enorgullece, pero me aterra.

Kohmelo – Korpiklaani

Es que es una lucha encarnizada entre mi yo de hace no tanto tiempo y mi yo de hace no tanto tiempo para acá. En este año he crecido muchísimo y, de pronto, los zapatos que he estado usando por años ya no me quedan. La ropa que tanto me gustaba ahora la veo con dudas. Quien está en el espejo no es la persona que estaba y me cuesta reconocerle, pero me agrada.

Haunted – The Cribs

*No supe que más poner*

Fade to black – Apocalyptica

Mi yo no tan antiguo se niega a terminar de darle paso al nuevo, se aferra con uñas y dientes. Grita, se retuerce, reclama, sabotea… Y el nuevo, lucha, se impone, se mantiene firme ante los insultos, ante las dudas y recriminaciones, pero eso no significa que no sienta nada. Duda ¿Es lo correcto? Lo fue durante tanto tiempo que aceptar que ya no lo es resulta perturbador.

Renunciar al esquema y estructura.

Un salto de fe, del otro lado la vida se ve más brillante de lo que jamás fue. Me he asomado a la ventana, he sacado las manos y la cabeza y el aire es más puro, más limpio, más claro… Pero sigo sin poder abrir la puerta y salir. El confort es más fuerte, aunque atrofie los pies, los ojos y la mente…

Siento en el pecho una batalla brutal… yo sé quien quiero que gane, pero el adversario es muy fuerte. 

Sé que es cuestión de tiempo…

In my pocket – The Cat Empire

*La cambio, no estoy en el mood*

Kopf Verloren – Peter Fox

… en lo que se define todo. Sé también que es inevitable. Lo deseo, pero las dudas me detienen. Como cuando estaba a horas de subirme a ese avión que empezó este viaje tan interesante llamado mi vida…

Pero en el inter, la lucha es apocalíptica… derrumba y destruye y eso duele.

Riders on the storm – The Doors

Construí un mundo a mi medida y ahora no quepo en él…

Pero para nacer, primero hay que destruir un mundo…

Lo intenso es que es mi mundo el que debo destruir para construir uno nuevo y mejor.

Pero, es hora… Es hora.

Va a doler.

Excéntrico antídoto – The Volture

“Cambio de identidad, erótico, satírico. No puede recordar, porque no va a renunciar”

Que adecuada canción…

“Fantasmagórico estímulo satánico. Un inalámbrico método romántico. No quiere olvidar, no sabe disimular. Toma mi mano en la oscuridad, hazlo pasar por casualidad. Dame una seña y olvida todo, para volver a empezar”

“La luz quema al amanecer. No paran de temblar. Nadia cambiará su manera de ser. Toma mi mano en la oscuridad, hazlo pasar por casualidad. Dame una seña y olvida todo, para volver a empezar”

“Calma su ansiedad, excéntrico antídoto. Cambio de identidad, erótico, satírico. Toma mi mano en la oscuridad, hazlo pasar por casualidad. Dame una seña y olvida todo, para volver a empezar”

Respectable – The Rolling Stones

*no…*

El señor de los gramillos – Mägo de Oz

En fin… no sé qué más decir… además de que no estoy cumpliendo con mis responsabilidades. (Pero es que no puedo pensar con claridad en este momento… el polvo de la batalla es muy denso para ver más allá…)

“…Soy el señor de los gramillos. Pronuncia las palabras mágicas y acudiré…”

Salidas fáciles. Evasión. No. Ya no.

Tanto tiempo intentando ser buena persona en vez de mejorar como persona… Cubrir con oro en vez de quitar la suciedad…

Que el universo me de la fuerza para saltar al vacío…

Kelpie – Mägo de Oz

Plot twist! Gracias Ter. Un abrazo hasta España.

La torre de babel – Los Tres
Joven – Liquits
Love her madly – The Doors
Transgender – Crystal Castles
When universes collide – Gogol Bordello
El olvidado – Ska-p
La noche estaba puesta – Salón victoria
One and only – Adele
Corner of the Earth – Jamiroquai
Mount Wroclai – Beirut
What a surprise – The Plastics Revolution
Sonata in G minor, BWV 1020: I. Allegro – J. S. Bach

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